4. Cómo dilucidar la cantidad de ciudadanos que votaron en una elección, como las federales que ocurren el mismo día y en el mismo tramo de horas, si las votaciones totales emitidas en cada una de ellas son distintas.
Es posible que la menor de las tres, que ocurre en una de las elecciones (que puede suceder en dos de ellas) sea la que corresponda con la cantidad de ciudadanos que votaron, lo que implica que en la o las otras hay votos sobrantes; pero también puede ser que la de más votación total emitida sea la que iguala a la cantidad de ciudadanos que votaron, entonces la o las otras resultan con votos faltantes.
Como puede verse, en tal situación y de acuerdo con las sentencia de los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, el consejo distrital, por oficio, debe revisar cada paquete, de cada elección y hacer el recuento para dar garantía al principio constitucional de certeza, para certificar la efectividad del voto.
Los representantes de los partidos políticos, que son los que legalmente pueden interponer recursos de inconformidad y solicitar el recuento -aunque cualquiera de los consejeros, en atribución de la obligatoriedad de dar certidumbre a la elección puede ser hacerlo-, si tiene a la mano, que puede hacerlo, los documentos que prueban la “irregularidad” entre estos dos rubros fundamentales.
Como no lo hacen porque finalmente partidos y candidatos sólo ven “sus votos” y reclaman la pureza del proceso en lo que toca a “su elección”, parecería que la tarea de exigir el respeto al voto ciudadano corresponde a los mismos ciudadanos, votantes o no, sufragantes o abstencionistas, incluidos los consejeros ciudadanos, si se lo proponen.
Quienes desde hace años, al menos 20, nos hemos percatado de las deficiencias en la información de los resultados electorales, más que por descuido porque de tal desinformación se desprende la menor movilización ciudadana en defensa de sus votos.
Es hasta la elección del 2006 que el PREP registra las cifras de boletas recibidas, boletas sobrantes y ciudadanos que votaron; en ocasiones falta la votación total emitida dificultando al máximo la observación ciudadana.
Como no lo hacen porque finalmente partidos y candidatos sólo ven “sus votos” y reclaman la pureza del proceso en lo que toca a “su elección”, parecería que la tarea de exigir el respeto al voto ciudadano corresponde a los mismos ciudadanos, votantes o no, sufragantes o abstencionistas, incluidos los consejeros ciudadanos, si se lo proponen.
Quienes desde hace años, al menos 20, nos hemos percatado de las deficiencias en la información de los resultados electorales, más que por descuido porque de tal desinformación se desprende la menor movilización ciudadana en defensa de sus votos.
Es hasta la elección del 2006 que el PREP registra las cifras de boletas recibidas, boletas sobrantes y ciudadanos que votaron; en ocasiones falta la votación total emitida dificultando al máximo la observación ciudadana.
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