Sufragio efectivo 2012
Desde sus primeras sentencias sobre la anulación de votaciones de casilla, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (en aquellos años TRIFE) apuntaba la dificultad de argumentar, como causa de la demanda, el fraude electoral. Sugería presentar el razonamiento como “errores aritméticos” cometidos por los funcionarios de casilla ante la imposibilidad de probar el fraude como resultado de una actitud dolosa.
Desde entonces las demandas y opiniones de analistas se orientan por ese cauce y se produce una gran resistencia no sólo a tratar el tema del fraude electoral sino a negarlo en absoluto.
Entendido como un engaño, el fraude electoral se expresa, al decir de actores: dirigentes de partidos y candidatos, funcionarios electorales y analistas, se circunscribe a la acción de gobernantes de todos los niveles, de actuaciones de las jerarquías eclesiásticas y de organizaciones sociales de empresarios y sindicatos de trabajadores. Con ello se hace más difícil tratar el tema desde una óptica distinta que es la que hemos intentado.
Sobre estas dos formas de entender el fraude se han escrito muchos textos incluyendo libros como el de Luis Carlos Ugalde: “Así lo viví”, el de José Woldemberg: “El desencanto” o el de José Antonio Crespo: “2006: hablan las actas”, en los que la conclusión es coincidente: El fraude electoral no se presentó en el proceso electoral del 2006; es prácticamente imposible el que cientos de miles de ciudadanos se hayan puesto de acuerdo para alterar los resultados electorales.
Tratándose de quienes se encargan de organizar las elecciones, tanto el personal de servicio profesional como los consejeros nacionales, locales y distritales, la gran mayoría de ellos se niegan a aceptar la posibilidad de que las votaciones sean alteradas y hacen todo lo necesario para “no desacreditar al árbitro”, misma actitud que se puede ver en las dirigencias de los partidos.
Así, desde una perspectiva ciudadana, como la que se intenta presentar en estos espacios, resulta una tarea ingrata este tema y si no fuera por la convicción de que el fraude está sencillamente desde hace años habríamos abandonado la idea de construir un movimiento nacional de defensa del voto ciudadano.
Tal es la intención que, desde ahora promoveremos.
¿Sabrán contar? ¿Los contarán bien?
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2 comentarios:
El sufragio efectivo,es todavía a estas alturas,mas bien en el inicio de la SEGUNDA década del Sxxi,,una ilusión,,una quimera ,HASTA QUE SE PUEDA PROBAR como se realiza EL FRAUDE ELECTORAL...el cual no consiste en que miles de ciudadanos no cuenten BIEN los votos,,sino que UNOS CUANTOS GANDALLAS ,,pueden ALTERAR las ACTAS ,,a espaldas de los mismos representantes de casilla .
Efectivamente ,el Sufragio efectivo ,seguirá siendo una ilusión ,hasta que se pueda probar que el FRAUDE ELECTORAL ,no consiste en que los miles de funcionarios de casilla cuenten MAL los votos,sino que SE PUEDE PROBAR QUE UN PUÑADO DE GANDALLAS ALTERAN LAS ACTAS DE ESCRUTINIo,,violentando la decisión de los electores,al ,TRANSFERIR VOTOS SUFICIENTES ,como para alterar los resultados de la elección.ESTE MOVIMIENTO PROBARA QUE SI SE REALIZA UN FRAUDE AL ADULTERAR LAS ACTAS SOLO LAS SUFICIENTES COMO PARA CAMBIAR LOS RESULTADOS,,tanto de la eleccion para presidente como para diputados y senadores,alcaldes y gobernadores. AL TIEMPO Y CON PERSEVERANCIA ESTE MOVIMIENTO LO DEMOSTRARA.con las actas adulteradas en manos del movimiento Ciudadasno ,,
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